elena peinador copywriter barcelona

Querida marca esencialista

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Hace 20 años, cuando estudiaba Publicidad en la Universidad (UAB) se hablaba mucho de la ESENCIA.

«¿Cuál es la esencia de la marca?»

Una pregunta que nos hacíamos cada vez que teníamos que entregar alguna práctica de la asignatura creatividad, estrategia o marketing. Porque saber qué era aquello natural que hacía diferente a cada marca nos convertía en mejores profesionales.

Unos años después, se fue perdiendo ese concepto y todo el protagonismo se lo llevó el propósito:

«¿Para qué existe la marca?» era la gran incógnita.

Ahora, creo que el escenario del Branding ha seguido evolucionando y que se están cociendo nuevos «palabros».

En mi caso, creo fuerte en tener un propósito que le dé sentido a todo lo que hago, pero también veo muchos propósitos de marcas que están vacíos. Negocios que se han subido a la moda de tener un «para qué» y se lo han sacado de la manga sin argumentos de peso que lo sustenten.

He querido profundizar en este tema y he llegado a una conclusión. Creo que ya sé hacia dónde van las marcas (o al menos la mía): el esencialismo, o cómo enfocarse en menos pero mejor.

Mi marca es esencialista, ¿y la tuya? 

Los que más saben sobre el esencialismo, dicen que «no consiste en hacer más cosas, sino en hacer las cosas adecuadas. En invertir de la manera más inteligente posible el tiempo y la energía para dar nuestra mayor contribución al hacer solo lo que es esencial» (según Greg McKeown, autor del libro ‘Esencialismo’).

Y para llegar a este punto antes hay que preguntarse qué es esencial.

Por ejemplo, yo me enfoco en aquellas actividades de mi sector (copywriting, branding y creatividad) que son esenciales para mí, eliminando lo trivial, lo innecesario y todo lo que no encaje conmigo. Mejorando lo que ya tengo.

En resumen: mi foco como marca está en tener menos planes pero de más calidad. Suena bien. La dificultad está en qué eliminar y cómo hacerlo, ¿verdad?

Paso 1: qué es esencial 

Para una persona tan curiosa como yo, es fácil distraerse. Todo me genera interés, de todo quiero aprender. Pero mi mente no funciona bien así, para rendir al máximo necesita concentración. Así que para evitar irme por las ramas, he de saber en qué enfoco mi energía. Tener una dirección clara, vamos. 

Y no creo que mi caso sea una excepción. Creo que las marcas de ahora deben filtrar y posicionarse en un lugar del mercado muy concreto, porque el consumidor de ahora es mucho más selectivo. Ante tanto “ruido”, no todo vale. Quien más específico sea y cuanto más claro sea a la hora de comunicar lo que hace, mejor le irá.

A esto lo llamo yo el principio básico para poder crear ua comunidad fiel a tu marca.

Paso 2: a qué decir NO

Hasta ahora ha sido muy fácil decir que sí a todo lo que nos proponían las marcas. Ya sea por curiosidad o por seguir las tendencias, nos resultaba atractivo sumarnos a las propuestas. Ahora, ante tanto contenido (robotizado o no) es fácil apartar la atención y hacer caso omiso. ¡Es tan fácil decir NO!

Y en el caso de las marcas, igual. Saber decir no a aquellas oportunidades que se nos presenten será crucial. Porque invertir energía y tiempo a todo es tarea imposible. ¿Quieres dar servicios 1to1 o crear una mentoría grupal? ¿Das formación presencial u online? ¿Lo haces todo como puedes o delegas en especialistas? Muchas dudas que despejar.

Aquí la pregunta esencial es: ¿a qué le vas a decir NO para no desviarte de tu «esencia»?

Paso 3: crear el hábito

No sé tú, pero yo no soy de decisiones rápidas. Me gusta analizar pros y contras, aunque reconozco que tomar decisiones me quita mucha energía. 

De nuevo, en el esencialismo está la solución:

cuando sabes cuál es tu esencia, qué te importa y en qué te enfocas, ganas claridad. Pierdes menos tiempo en decidir y, además, lo haces con más convicción. Sin darte cuenta, creas el hábito de tomar decisiones que te hacen bien y te ayudan a conseguir tu objetivo.

Llámalo propósito, esencia o como tú quieras

A estas alturas, creo que cada persona lo llama de una manera diferente. La palabra que elijas para referirte a tu «esencialismo» no importa. De lo que se trata es de creer en algo que para ti -o para tu marca- es esencial, y así poder elegir en qué te enfocas.

Si eres emprendedor, ya sabes que es muy fácil dejarse llevar por la curiosidad y querer apuntarse a mil cursos o mentorías para crecer en tu profesión. ¡Es un peligro constante! 

Cuando tienes -o quieres tener- una marca, es esencial aprender a decir no, establecer límites y tomar las decisiones adecuadas. De esto va el esencialismo y también mi propósito de marca.

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